La Iglesia
Iglesia de San Pedro. Su historia

La iglesia de San Pedro está situada en la parte más alta de la ciudad, en la plaza del Trabuco y al final de la calle que lleva el mismo nombre. Según documentación de la época, fue construida poco después de la reconquista de la ciudad por el rey Alfonso VIII, aunque poco se debía parecer a la actual.

LIglesia de San Pedro. Exteriora anterior edificación constaría de tres naves y tendría una torre a los pies coronada por un chapitel. En 1660, dicha torre se encontraba en tan mal estado que se decidió proceder a su reedificación. Se reconstruyó la torre tal y como la conocemos ahora. Fue diseñada por el maestro cantero Pedro Salinas y ejecutada por el maestro Gregorio Pastor, por un precio de 1.300 reales, pero no sería rematada hasta finales del siglo XVIII, cuando se colocó el actual cuerpo de campanas.

En el mismo siglo XVIII se procedió a la remodelación de la iglesia, dándole entonces la forma octogonal que conserva en la actualidad. La nueva iglesia de San Pedro fue obra de José Martín. Adosadas al cuerpo principal están la capilla de San Marcos y la sacristía, así como otra pequeña capilla construida en el siglo XX expresamente para albergar la imagen del Ecce Homo de San Miguel.

El periodo más trágico para el inmueble fue sin duda la Guerra Civil, tras la cual quedó prácticamente en ruina. Años más tarde, cuando la Hermandad de San Pedro decidió trasladarse a la Iglesia, se encontraba cerrada al Culto y en lamentable estado. Fue la propia Cofradía la que se ocupó de repararla contando con la autorización y beneplácito del obispado.

Iglesia de San Pedro. InteriorHoy, la iglesia de San Pedro acoge numerosos grupos escultóricos de nuestra Semana Santa como son el Bautismo, el Ecce-Homo de San Miguel, la Negación de San Pedro y, como no, el de San Pedro Apóstol.
La iglesia está abierta al culto durante todo el año, acoge a la parroquia de San Pedro y Santiago; tanto esta como el campanario pueden ser visitados.

Capilla de San Marcos

La capilla de San Marcos, que da cobijo a la imagen titular de nuestra hermandad, está cubierta por un magnífico artesonado ochavado de tradición mudéjar. Según una inscripción en el friso, la capilla dataría del año 1604, sin embargo, tras las piezas aparecidas tras su restauración, se cree que se pudo construir en el siglo XV, y dicha inscripción sería de una restauración posterior. En sus orígenes la capilla se denominó de los condes de Toreno, que eran sus propietarios por aquel entonces.

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